17
Con una dosis increíble de insomnio, vagamente pude dormir. Mi cumpleaños comenzó a las 23:50, cuando me puse a hablar con mi sweetheart. Cuando logré raspar las puertas de la medianoche, comenzó el real y actual momento mágico.
A la mañana me levanté colmado de nervios, y llegué al colegio para que todas mis amigas me saluden. Los preceptores e incluso algunos profesores recordaban la fecha célebre también (tal vez porque soy un poco reiterativo con las cosas que me gustan y les hice un memorandum diario del acontecimiento).
Mi mejor amiga me hizo la torta más rica en sentimientos y en sabor que probé en mi vida, y mis mejores amigos en carrera me regalaron un CD que añoraba hace un largo tiempo ya.
Los recreos se sobrellenaron de risas y gritos, y realmente me sentí bien. Y me sentí feliz. Me sentí realizado.
Pero al volver a mi casa, me obligué a estudiar TODO el día, literalmente, unas partituras que rendía hoy a las 21:00 hs. Mi día se pasó volando, con el stress frecuentando cada minuto que, como un eslabón, se unía a la cadena de la bola al tobillo.
Al rendir el examen, aprobé pero no con 8. Por lo tanto, deberé volver a dar estas partituras el 3 de Diciembre.
Y el mundo se me vino abajo.
Pero me subí a un Remis, en el cual manejaba una persona que a pesar de serme desconocida, tuvo su momento de especialidad.
Escuchó la historia que yo tenía para contar y luego el, un hombre mayor, me contó la suya.
Lleva 10 años intentando terminar con la carrera de Derecho. Y conoce gente que la logró cursar en 3.
Pero el está feliz. Y a pesar de haber sido una persona temperamental en un pasado no muy distante, se dió cuenta que es dichoso de poder elegir lo que realmente le gusta, lo que lo llena, el pequeño contenido mental con el que quiere llenar el flujo de su vida. Y se siente feliz con sus resultados, y se siente conforme. Y si no llega a la nota esperada, sabe, que, simplemente, debe luchar más fuerte.
Me sentí inspirado, identificado. Me sentí aliviado. No voy a rendirme, y no me voy a hacer problemas, ni llenar días importantes como este de mal humor por una evaluación idiota que procura marginar y clasificar mis conocimientos.
Voy a ser feliz.
0 Occurrences:
Publicar un comentario en la entrada
Speak your mind